El sonido de las cuerdas sigue marcando el compás
Mira, mira
a las arpas llorar
como se
desploman en las cuerdas
como se
descabellan sus peinados,
sus bellas
hebras invisibles.
Al tacto de
mis ojos
ciegos
quedan sin poder comprender
las líneas
que bailan despavoridas,
embellecidas
por la elegancia de su frecuencia.
Se
encariñan mis públicos oídos
al escuchar
una pasional tonada
encontrada
en la mañana
al desayuno
de mis ecos retumbados.
Enmarañados
del paisaje prenunciado,
encantado
por hechizos insólitos
que me
hipnotizan con su balada
hasta
bailar la danza de las cuerdas.

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