Cuando los vendavales huyen mientras un ojo los mira,
mientras las aguas comienzan agitarse
y uno no siempre percibe a la tormenta llegar.
Porque cuando la furia entra y la calma huye,
las aguas de la superficie plasman su enojo,
como las lágrimas de un artista en su lienzo,
y mientras la tormenta arrasa y continúa su paso,
pensando que solo fue otra tempestad.
Ignoramos que siempre debajo del océano
yace la tristeza, la angustia y el dolor,
el más profundo dolor que todavía queda
y sigue hundido hace años esperando ser encontrado.
Arrásame antes de que la lluvia se lleve todo,
conquístame antes que que nos destruyamos,
si la alameda no avanza, ¿nos quedamos?
Se prende fuego la tierra y la lluvia ahora no alcanza
arrasa el oxígeno combustionado ¿Quién prendió la mecha?
Me echa cada vez más, avánzame antes de que todo acabe.
Construyamos de nuevo, todo, poco y nada,
antes que,
antes que nos perdamos sin puerto donde arribar.