Un exceso de artificio
Tuercas, horquillas, tornillos
y engranajes encajan en el tiempo
girando en una danza de movimiento continuo.
Palancas suben y bajan.
Botones saltan presionados
y avanza la tecnológica evolución,
abstracción material
se mezcla con cimientos naturales.
Paisajes fantasmales forman sus luces
mientras su ruido crea el sonido,
nido de gritos y voces,
primeras expresiones del lenguaje.
Producción viviente en masa,
exclamación de carne febril.
Caliente sangre recorre sus articulaciones motoras.
Memorables hechos estremecedores ocurren.
Lluvia de estrellas raciales
acompañadas por meteoritos kamikaze.
Cae el cielo, cambio de dominación,
rotación de poder, nuevo imperio en acción.
Segundos recuerdos recaen.
Empiezan aparecer aquellas,
aquellas ignorantes cosas,
sabrosas para la alineación.
Resurrección de un sentimiento ensordecedor,
conmovedor de lastima sedienta,
se sienta a pensar en lo que viene.
Surgen sueños y fantasías.
Sangrías descomunales.
Estupidisante festejo,
comunidad radiante brota.
Relación imprescindible prevista.
Persecuciones absurdas trotan por la tierra,
desplazados, estancados casilleros,
ganan y pierden el juego.
Nuevo esparcimiento de placer.
El diablo se viste de ego
y su dios de sol en el cielo.
Lectura en cruz,
flamante año moderno.
Nace así el creador
pero no se olviden,
fue producto de la maquina de la vida.
El supremo autor.
