miércoles, 4 de abril de 2012

Infinito sera el horizonte pero eterno siempre sera el cielo

Las manos que llenas de vida
salvaron paisajes rojos,
tardes de ojos de sol
consolando la eternidad en los cielos.
Me preguntaban en el silencio
de las aguas enloquecidas.
¿Dónde esta la sombra que antes perseguía
en el abismo de tus ojos salvajes
cuando naufragaba en una niebla ligera
siguiendo el aroma de tu ser
por mares lejanos
que ocultaban el agua en tus pies?
Te responderé
antes de estrellarme en el camino
de  fuego hacia tu cuerpo
sintiendo como la arena cae sobre la piel
enardeciendo mis sentidos
que el viento del corazón
unió nuestros horizontes
en la plenitud del mundo
envuelto en estrellas infinitas
que emigraban como los pájaros
despertando de nuevo
en la eternidad de los cielos.

Ciegos preguntan a los sordos si escucharon hablar al mudo.

Si escuchas un grito en el vació
y un aullido en soledad,
no te confundas con las noches
cuando no hay luz.

Es el silencio que busca otra escena.

Si tocas un alma sin nombre,
sin experiencia de su existencia
creyendo que siempre esta a tu lado
estirando los brazos para poderte alcanzar.

Es la duda que se posa en frente de los dos

y te confunde al saber
si estas delante o detrás,
si es el reflejo de algo más.

Voces debaten en la habitación
de tus pensamientos secretos
al perderse en la noción
que solían escuchar.

Es la incertidumbre que grita a tu puerta.

Te pregunta si no estas solo,
si hay alguien detrás,
si esa voz que palpita es un indicio
o una alucinación de sentirse perdido.

Vuelven a explotar las viejas estrellas en el espacio conviertiendose en super novas

Estremecedores cielos se abren,
corrompen una mirada distraída
naciendo una melodía inspiradora,
impreciso sabor universal.

Se derrite el aire en tu piel,
los relojes se rompen en el tiempo
y te confundes si el viento sopla
o si es el rio que te choca.

Te sorprendes mientras
recuerdas un momento particular
cuando las llamas llovían por debajo
creando un nuevo infierno fugaz que se desprendió

Al ver una luz que se posaba en tus ojos
mientras sientes que tocan tus dedos
la efervescencia del mundo se desploma ante ti.
Es el amor que aparece de sorpresa otra vez.