Adiós
Internaron a mi corazón
en una sala de espera
donde las enfermeras toman mate
mientras estoy enchufado a una máquina
que bombea sangre sin parar.
No siento nada, mi piel se desgasta,
mi ojos se cierran y dejan de mirar
la farsa de la vida echada en una camilla
cuando la locura se asoma a visitarme.
Pido la cuenta al camarero de negro y la hoz,
un hombre me dijo, yo tomo mis decisiones,
un hombre rígido y disciplinado por la época de la gran inmigración.
Sus restos están sepultados, como mi corazón.
Ahora ellos dos están juntos es lo que siempre quisieron hacer.
en una sala de espera
donde las enfermeras toman mate
mientras estoy enchufado a una máquina
que bombea sangre sin parar.
No siento nada, mi piel se desgasta,
mi ojos se cierran y dejan de mirar
la farsa de la vida echada en una camilla
cuando la locura se asoma a visitarme.
Pido la cuenta al camarero de negro y la hoz,
un hombre me dijo, yo tomo mis decisiones,
un hombre rígido y disciplinado por la época de la gran inmigración.
Sus restos están sepultados, como mi corazón.
Ahora ellos dos están juntos es lo que siempre quisieron hacer.

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