A la mujer
A la mujer yo le escribo,
yo le canto y le susurro
la caricia de un verso,
la balada de una sonata
y no espero nada más de ella
que una sonrisa,
que no demuestre su aprobación
sino el ala de una alegría desplegada.
A la mujer yo le conciento
la dedicación de mis acciones
la subordinación cegada
por la pasión enardecida,
revestida por el enamoramiento
movido por los cismos provocados
por el calor de nuestros cuerpos
que reclaman un día más
para nunca cansarnos de recordar lo que vivimos ayer.
yo le canto y le susurro
la caricia de un verso,
la balada de una sonata
y no espero nada más de ella
que una sonrisa,
que no demuestre su aprobación
sino el ala de una alegría desplegada.
A la mujer yo le conciento
la dedicación de mis acciones
la subordinación cegada
por la pasión enardecida,
revestida por el enamoramiento
movido por los cismos provocados
por el calor de nuestros cuerpos
que reclaman un día más
para nunca cansarnos de recordar lo que vivimos ayer.
