sábado, 8 de septiembre de 2012

Noche

Ciénegas de vastas luces
se queman en la efervescencia
del cielo austral de la noche
cosechando entre los musgos
el techo de nuestras cabezas.

Me entre leen  las palabras
que esboza el cielo,
que grita la luz de sus astros
sobrando fantasías naturales,
materializadas por la tinta de su oscura noche.

Y vivo testigo por media jornada
de un hecho que ocurre por mitades
encantando por sus bellas tinieblas
que al error de las tristezas
me envuelven en la plenitud.

Y vuelvo a caer en el momento
que acaba y comienza de forma diferente
cambiando de lugar las estrellas,
desordenando el orden de una pintura plasmada
y me enamoran sobre ensueños.

Pero tarde o temprano todo termina
y al irme, despedirme de su compañía
ella seguirá enamorando a los calmos contempladores.
Y al morir raptaría la luna para dormir eternamente junto a ella. 

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